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Studio 54

Muchos de vosotros habréis oído hablar del Studio 54, esa legendaria discoteca neoyorquina ubicada en la Calle 54 Oeste en Manhattan. Fue construido con estructura de teatro y abierto con el nombre de Gallo Opera House en 1927, la CBS compró la propiedad en 1942 y la empleó para retransmisiones de radio, hasta que la aparición de la televisión le dio nuevos usos. Cuando la CBS vendió el local, se convirtió en discoteca y la rebautizaron con el nombre de la calle. Para mí y mi pareja cada vez que escuchamos el nombre Studio 54 se nos vienen muchos recuerdos a la cabeza, nuestro noviazgo. No estuvimos en esa discoteca porque la cerraron en 1986 y con 3 añitos como que no nos dio tiempo a asistir a un lugar de ese calibre. La discoteca fue representada en el film Studio 54 de 1998, protagonizado por Ryan Phillippe, sólo llevavamos un año como pareja y aquella pelicula ya marcó una fecha en nuestro calendario. Siempre significará esa época en que nos conocimos y empecemos a salir como novios. Hay mucha historia escrita de la discoteca, pero poca gente entiende que era aquello, no era una discoteca, era una fiesta. Una fiesta privada de Steve Rubell, personaje al que se le puede achacar miles de cosas que no vamos a mencionar en este post, porque todo el mundo ya sabe a lo que me refiero. Lo que siempre me ha llamado la atención es, que mas dá lo que hiciera un su local, era su fiesta, el dejaba entrar a quien quería, entraba o salía lo que a el se le antojaba, esto es lo que yo defiendo y me atrae de esta mítica historia.

Después de 14 años, Bea y yo viajemos a New York, teníamos muy claro que debíamos pasar como mínimo por la puerta del Studio 54. En New York es muy fácil orientarse con las calles, nosotros estábamos en la 42st, sólo había que subir hacia arriba y llegar a la 54st.

Al entrar en la 54st, en pocos minutos nos encontramos con la puerta del Studio 54. Fue una sensación muy bonita, nos abracemos y pensemos, estamos aquí, delante del Studio 54 14 años después de conocernos y recién casados.

Nunca habéis tenido esa sensación en la que se paraliza todo el mundo, no escuchas nada ni a nadie, sólo tienes un objetivo en ese momento, ese segundo ???

Pues es lo que sentimos al estar delante de la puerta, sin decirnos ninguna palabra, nos miremos a los ojos y empecemos a andar hacia la puerta, abrimos y …………..

allí estaba la espectacular entrada a la fiesta, sin luces, sin gente, nosotros sólos, allí, en New York, en el Studio 54, recién casados……………

PD: os dejo un pequeño fragmento de la película donde veréis lo que sentimos al entrar allí.

+ - 1 comentario

01/11/2011 - 09:24

Alberto Sagrado - La última de me parece genial Christian. Un Blanco y Negro perfecto. Me encanta!

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