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Si habéis decidido contraer matrimonio, estáis de enhorabuena, ya que es uno de los momentos más especiales y emotivos en la vida de una persona. Ese día, todo se vuelve mágico y único, ya que estamos con nuestra familia y nuestros amigos y compartimos una felicidad inmensa, que se puede ver en gestos, rostros o miradas. Por eso, es fundamental captar esos momentos para tener un recuerdo imborrable de ese día tan especial.

El papel del fotógrafo

Aquí entra en escena el fotógrafo de bodas, una figura crucial para que ese día sea más especial, si cabe. Nuestro fotógrafo elegido será el encargado de captar los momentos que suceden en segundos o, incluso, miradas de las que nadie se ha dado cuenta. Lo mejor que puede hacer la pareja es olvidarse de que el fotógrafo está trabajando y disfrutar del momento, aunque eso no es fácil de conseguir. Para llegar a ello, es importante entablar cierta relación de amistad y confianza entre los novios y fotógrafo.

Uno de los momentos más personales y únicos en los que se pueden estrechar lazos es en el reportaje fotográfico de la preboda. Ese día, solo seréis tres: vosotros dos y el fotógrafo. Un bonito entorno y ambiente mágico que ya deja apreciar los nervios de la boda que está por llegar. Es aquí cuando podéis conversar con el  fotógrafo, contarle vuestros gustos y vuestra historia de pareja y echar unas risas que harán que, el día de la boda, todo sea más distendido y relajado.

Si nos ponemos frente a la cámara de alguien desconocido, seguro que nos daría vergüenza o reparo actuar con naturalidad; pero, si conocemos al fotógrafo, la cosa cambia, ya que el rostro se relaja, todo fluye de manera más natural y se crea una complicidad que luego se reflejará en el reportaje de boda.

Si os gusta la fotografía narrativa y natural, en la que las imágenes cuentan vuestra historia personal y cada una de ellas tiene sentido, podéis consultar el apartado bodas de mi pagina fotógrafo de bodas en Barcelona, quien, más que un profesional de la fotografía, podéis considerar un amigo, ya que, durante el día de vuestra boda, no os daré instrucciones ni reglas. Simplemente, me dedicaré a captar lo que suceda, sea más divertido, triste, alegre o emotivo. Porque esos momentos no se volverán a repetir jamás.

Fotos posadas: ¿sí o no?

Esa es una de las preguntas que casi todos los novios tienen en duda hasta que no cogen confianza. La realidad es que, para que el reportaje sea lo más real y natural posible, es mejor aprenderse ciertas semiposes en la preboda que nos hagan sentir cómodos, para, luego, el día de la boda, dejar fluir al cuerpo y que exprese lo que sienta en ese momento. Por tanto, lo ideal son fotos naturales sin rigidez.

Porque una boda tiene muchos detalles y un buen fotógrafo sabrá captarlos y guardarlos todos para siempre.

 

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