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Las parejas que empiezan a informarse para contratar a un fotógrafo de bodas se sienten algo confusas al comparar la disparidad de precios y opciones que pueden encontrar. Lo bueno se paga y, como en todas las profesiones, la de un fotógrafo de bodas no iba a ser menos. Con la llegada de la era digital, la mentalidad y las maneras están cambiando ¿por qué no también la de los clientes? .

Es cierto que cada vez son más los novios que se informan de cuáles son los mejores fotógrafos, comparan opciones y precios. Muchos apuestan por las ofertas y los pack en vez de por la calidad y el trato personalizado, es un problema más bien arraigado a la cultura visual y al ahorro que preferimos invertir en otros detalles. Tampoco me gusta generalizar porque hay matices y excepciones.

Frente a la creencia popular, un fotógrafo de bodas, no se ciñe exclusivamente a las horas de trabajo durante el día de la boda. Los fotógrafos de boda funcionamos como una empresa y como tal hay una serie de gastos que hay que cubrir, a continuación, menciono algunos:

El tiempo se paga, las horas de promoción, la búsqueda de clientes y proveedores, los gastos en material y la renovación de equipo por su desgaste, los cursos de formación, el transporte, las horas de selección y  edición, la maquetación del álbum, las reuniones con el cliente, ajuste de luces y color, posibles retoques, el tiempo de elección de las fotografías para el albúm, la cuota de autónomos etc…

 

Thalia&Jony_Preboda

Además de todos los puntos anteriores existen cosas intangibles :

La  responsabilidad de fotografiar algo que no se puede repetir, solo hay una oportunidad y no se puede fallar, lo cual aumenta la  presión al fotógrafo. El caché de cada profesional, al visitar las distintas webs y comparar, te harás una idea del valor artístico del trabajo de cada fotógrafo. Los años de experiencia, aprendizaje y el talento de cada uno, aumentarán la cantidad final, puesto que todas esas virtudes estarán a tu servicio. El servicio personalizado y la atención al cliente.

 No es lo mismo tratar con una gran empresa que te envíe al fotógrafo de turno ese día, que alguien que desde el primer momento esté pensando por y para tu reportaje. El estrés que produce la realización de un reportaje a contrarreloj. La capacidad de ser creativo e innovador en los momentos de más presión. El tiempo invertido en estar al día de las últimas tendencias para ofrecer siempre lo más novedoso.

Está claro que si optamos por contratar los servicios de un fotógrafo a precio de ganga, lo que obtenemos es un producto carente de emoción y empatía, además de una serie de extras que ya sólo por la elección barata del material (álbum, DVD, etc.) no nos garnatinza unos mínimos de perdurabilidad y mimo a la hora de trabajar con nuestras fotografías.

Cada cual es libre de elegir en qué distribuye los gastos de la celebración de su boda, pero hay que tener en cuenta que los momentos y recuerdos son efímeros en nuestra memoria pero perdurables en las fotografías, por tanto, un buen reportaje fotográfico  hará que esas vivencias no queden en el olvido. Pensad en todo lo que hay detrás de un trabajo de este tipo y valoradlo.

A partir de aquí, intenta hacerte una idea del precio que estarías dispuesto a pagar por el trabajo de un profesional que se va a encargar de ofrecerte todo lo anterior.

Hasta pronto

Christian Nadales 

 

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